Este agosto leí un artículo de José Bejarano acerca de los cayucos. Él lo tituló (y me parece muy acertado) "¿cuento dolor cuesta quedarse?" donde narrava "la tragedia que desangra a África y apenas conmueve a Europa.
Según su punto de vista, España busca la cooperación con la Agencia Europea para la gestión de las fronteras. Así se destinan más medios humanos y materiales para cerrar el paso a la immigración. El problema es, que aunque ha disminuido mucho su llegada, cada vez se tienen que jugar más la vida en poder llegar.
Personalmente creo, que es promordial evitar la corrupción por parte de aquellos que venden una nave con un motor viejo, y permiten que tantas personas pongan en peligro sus vidas. El precio que pagan es altísimo, tanto por el coste de su bolsillo, como por las bajas expectativas de conseguir sus sueños.
24 de agosto de 2008
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