
Hoy por poco atropello un perro... qué terrible participar de la batalla campal que observo cada mañana en la carretera!
Por suerte he podido frenar a tiempo y el perro ha evitado el coche. No era un perro de vida callejera, iba despistadísimo por el camino central y mirando los laterales, así que he parado y lo he ido a buscar.
Se llamaba Mila y era una hembra Fox Terrier. Estaba bien nutrida y era muy sociable, así que no he podido evitar actuar. La verdad es que me lo ha puesto muy fácil, tenía chip, teléfonos y nombre marcados.
He dejado de trabajar, es lo más interesante que me estaba sucediendo ya que esto de moverse a buscar clientes los días de tanto calor y a un paso de las vacaciones, es poco apetecible, así que simplemente he parado.
Los dueños de Mila no contestaban al teléfono, así que me he sentado en una plaza con una fuente. He ido mil veces a Navarcles y nunca me había parado. Enseguida he estado acompañada de "los viejos del lugar". Ellos querían que me quedase yo el perro, que los gatos y los perros se llevan bien, que se me veia una buena persona y que un perro de "marca" no se merecía que lo abandonasen.
En uno de mis intentos de contacto telefónico una chica se ha puesto al teléfono. Vivía en Artés y en un momento me encontraba. Entre tanto yo he visitado al veterinario, el ayuntamiento y la policía. Mila iba a mi lado, siguiéndo el mínimo cambio de dirección que yo marcaba. Era un Uke fantástico, con una sensibilidad inigualable, así que he aprovechado para jugar a percibirme con ella.
Su dueña nos ha encontrado; ella también se había encontrado a Mila por San Joan, y desde entonces la tiene de acogida con otros nueve perros hasta que alguien la quiera.
Este es un juego de encuentros y casualidades y estoy segura que no se acabará aquí.
¿alguien quiere a Mila?
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